A cantar a una niña yo le enseñaba
y un beso en cada nota ella me daba. (bis)
Aprendió tanto, aprendió tanto,
que de todo sabía menos del canto.
El nombre de las estrellas saber quería
y un beso en cada nombre yo le pedía. (bis)
Que noche aquella, que noche aquella,
en que inventé mil nombres a cada estrella.
Pero pasó la noche, llegó la aurora
se fueron las estrellas, quedó ella sola. (bis)
Y me decía, y me decía,
por qué no habrán estrellas también de día.